El nombre que elegí.
Elegí Kalista como mi segundo nombre cuando comprendí que era una mujer, aunque desde pequeña las personas a mi alrededor me hubieran dicho otra cosa.
El nombre viene de la Kalista de League of Legends. Me importa su historia entera: la mujer que dirigió las huestes de Camavor, quiso cuidar de su reino y recorrió el mundo buscando una cura para Isolde. Su vínculo con Isolde, la lealtad a su gente y el límite ante la crueldad son lo que encuentro en ella.
Para mí, ese nombre también habla de defender a quienes reciben el daño, de sostener mis valores y de saber cuándo hay que plantarse.
La Kalista de Camavor +
Kalista es una general de sangre real de Camavor que desea cambiar el legado de violencia de su reino. Sus soldados la quieren por cómo los trata y cuida de ellos. Sirve a su tío Viego como consejera y comandante. Cuando Isolde, la esposa del rey, queda herida por un arma envenenada, parte en busca de las Islas Bendecidas y de una cura que pueda salvarla.
Encuentra esperanza en las Aguas de la vida, pero regresa después de la muerte de la reina. Hecarim la persuade de llevar a Viego a las islas. Allí, cuando el rey ordena matar a quienes se oponen a él, Kalista se niega. Hecarim y la Orden de Hierro la traicionan y asesinan; sus soldados combaten junto a ella.
Tras la Ruina, despierta convertida en el Espíritu de la Venganza. Con los siglos pierde sus recuerdos, mientras las almas de quienes han sufrido traición se unen a ella. Su venganza exige un precio terrible: el alma de quien la invoca.
Lo que yo recojo de esta historia es la lealtad que conserva un límite ante el abuso. Esa es mi lectura personal del personaje y el vínculo con mi nombre.